PARROQUIA CRISTO REY · PALACO, MEXICALINuestra comunidad en YouTube
Logo Por Sus Llagas Hemos Sido SanadosPor Sus LlagasHEMOS SIDO SANADOS
Biografías

Pbro. David Hurtado Toscano

Vida y vocación al servicio de la evangelización.

Pbro. David Hurtado Toscano

Origen y formación sacerdotal

Nació el día 2 de julio de 1960 en la ciudad de Mexicali, Baja California, México. Creció en una familia de 5 hermanos, siendo el mayor. En el año de 1984 ingresa al Seminario de la Diócesis de Mexicali. Es ordenado diácono en el año de 1992, participando en la Parroquia Nuestra Señora del Rosario durante 5 años. Es ordenado presbítero el 28 de febrero de 1993.

En el año 1997 es enviado a la Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe en Puerto Peñasco. Tiempo después, en 1998, es enviado a la Parroquia Sagrada Familia en Sonoyta, Sonora, donde fungió como párroco durante 12 años. El día 22 de noviembre del año 2009 recibe la Parroquia de Cristo Rey en Mexicali, donde de igual manera funge como párroco.

Su encuentro con Jesús vivo

Su primera experiencia de acercamiento con la Iglesia fue con el grupo “Hermanos Terciarios” de la Parroquia de San Francisco y Santa Clara en su ciudad natal. Siendo una persona participativa dentro de la Iglesia y asiduo a ella, sentía que había algo que le faltaba, hasta el momento en que vivió su “Curso de Iniciación a la Vida Cristiana”, donde fue evangelizado por el movimiento de la Renovación Carismática, en la Parroquia de Santa María de Gracia. Es ahí donde surge en él algo distinto: nace su fe en Jesús vivo y, con ella, la experiencia de prodigios y vivencias de fe.

El llamado a su vocación

La inquietud vocacional se comenzó a manifestar en su vida en distintas ocasiones.

La primera llamada

“La primera vez fue un día en un encuentro de la Renovación Carismática donde solían hacerse largas filas para acercarse al sacramento de la Reconciliación. En el momento en que pasaba por ahí, el Señor, hablándome al corazón, me hizo voltear a ver la larga fila y sentir la necesidad de ayudar a los presbíteros. Para confirmar eso escuché la invitación de Dios diciéndome: ¡Si quieres puedes ayudarme!”.

La segunda llamada

“La segunda ocasión fue un día que, por invitación de la Renovación Carismática para ayudar con el orden, asistí a una ordenación sacerdotal. En el momento en que al diácono que iba a ser ordenado le impusieron las manos para consagrarlo, sentí de nuevo en mi corazón un llamado de Dios que me invitaba a seguirlo con estas palabras: ¡Tú tienes que estar ahí, a ti te tienen que imponer las manos también!”.

La tercera llamada

“La tercera llamada de Dios fue a través de la Sagrada Escritura. En distintas asambleas de oración y muchos otros momentos me mostraba la cita bíblica (Jn. 12,24-26), donde habla del grano de trigo que no muere queda infecundo, y eso me comprometía a morir a mi plan de vida si en verdad creía en el Evangelio”.

La decisión de entrar al seminario

“La última ocasión, en el mes de junio, en la madrugada me despertó la misma voz diciéndome: ¡Te tienes que ir ya! En el mes de julio fue más continuo, pero el mes de agosto fue en todas las madrugadas, hasta que una noche me peleo con Él diciéndole: ¡Déjame en paz! Y así sucedió, hasta que tomé la decisión de irme al seminario con el pensamiento que tenía que experimentar y no vivir toda la vida con esa duda”.

Experiencias que fortalecieron su fe

Las experiencias de fe que vivió Padre David fueron determinantes para decirle “sí” al Señor y para fortalecer su vocación.

Un día, guiado por su sacerdote y en compañía de otros hermanos de comunidad, fueron a evangelizar a las casas. En cierta ocasión tocaron la puerta de una vivienda y, siguiendo las instrucciones de su guía, preguntaron si había algún enfermo en casa. Para su sorpresa se presentó una niña con fiebre, la cual, inmediatamente después de que oraron por ella, se normalizó; fue algo instantáneo. Ellos vieron cómo la mano de Dios se manifestaba fuertemente ahí. En ese entonces el Padre David tenía 23 años y aún era laico.

En una ocasión, en un encuentro regional de la Renovación Carismática en el Espíritu Santo, el presbítero encargado de dirigir la oración de sanación no estuvo a tiempo, por lo que el Pbro. organizador le pide, en aquel entonces, al laico David Hurtado que realizara la oración de sanación, ya que él siempre dirigía las alabanzas. Fue ahí donde el ahora presbítero David Hurtado comienza a pedir, a través de la alabanza, la sanación, y Nuestro Señor permitió que mucha gente recibiera la sanación.

A partir de esa experiencia dirigió por muchos años las asambleas de oración de sanación. Una vez ya ordenado presbítero, lo nombraron asesor de la Renovación Carismática del Valle Imperial por petición de la Diócesis de San Diego, California; después de unos años se convirtió en el asesor de la Renovación Carismática en Mexicali.

Una vida consagrada a la evangelización

Experiencias como estas hay muchas en la vida de Padre David; sin duda, lo que él tiene muy claro y para lo que ha consagrado su vida es para la evangelización por medio del anuncio de “la Buena Nueva”, orar por los enfermos y sembrar la fe en Jesucristo, tal y como lo dicen los Evangelios.